En los últimos años se ha desarrollado un movimiento, baby-led weaning o alimentación complementaria dirigida por el bebé, que propone una alternativa a la alimentación con cuchara. Y es que los aspectos relacionados con la introducción de la alimentación complementaria han sido objeto de reciente revisión. Por ejemplo, se han producido cambios en los consejos de alimentación del lactante: se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad, y se ha flexibilizado el consejo alimentario de los bebés. La cronología de introducción de los distintos alimentos que constituyen la alimentación complementaria tiene más que ver con tradiciones culturales y con la disponibilidad de alimentos que con razones fisiológicas o hitos del desarrollo. Existe un periodo ventana para la introducción de alimentos no homogeneizados, y que pasado este tiempo, se pueden presentar dificultades a la hora de avanzar en texturas y aptitudes masticatorias. Este periodo crítico se sitúa alrededor de los 7 meses de edad .

¿Qué es Baby-Led Weaning?

Baby-led weaning (BLW) o alimentación complementaria dirigida por el bebé se basa en que sea el propio lactante quien se alimenta llevándose la comida a la boca, en vez de ser alimentado con cuchara por un adulto. Este movimiento surge en el Reino Unido y Nueva Zelanda en los últimos años. Los propulsores de esta técnica consideran que el uso de alimentos triturados y el empleo de la cuchara es una forma inadecuada y poco fisiológica de introducir los alimentos en la dieta, recomendando que coman con los dedos (“finger foods”).
Una de las propulsoras de este método es Gill Rapley, quién ha escrito varios libros sobre el método, explica el porqué de esta nueva forma de alimentación y cómo llevarla a cabo. Esta británica lleva años estudiando la alimentación y el desarrollo infantiles. Ejerció de auxiliar sanitaria durante más de veinte años, ha sido comadrona, y asesora de lactancia voluntaria. Desarrolló la teoría sobre dejar que los bebés aprendan a comer solos mientras, como parte de un máster, estudiaba el desarrollo de los bebés en relación a la introducción de sólidos.

Tradicionalmente la introducción de la alimentación complementaria pasa por un período de alimentación triturada, hasta que el lactante adquiere habilidades para tomar comida en trocitos. Y se ha ido retrasando la introducción de alimentos no triturados. El fundamento de este nuevo concepto de alimentación se basa en que un lactante después de los seis meses, momento en el que se aconseja actualmente iniciar la alimentación complementaria, ha alcanzado unos hitos en su desarrollo neurológico que le permiten hacerlo solo.

¿En qué consiste el Baby-Led Weaning?

Introducir los sólidos abarca el cambio gradual que hace el bebé, de tomar el pecho o el biberón como único alimento, a no mamar ni tomar el biberón en absoluto. Es un proceso que dura un mínimo de seis meses, pero que puede alargarse hasta años. Los primeros sólidos no sustituyen a la leche, sino que se añaden a ella, de manera que la dieta cada vez es más variada.
En la forma tradicional, los padres deciden cuándo comienza este proceso. Empiezan a alimentar con cuchara al bebé, deciden cómo y cuándo, empiezan a ingerir sólidos. En el método en que el niño aprende a comer solo, esto es distinto. Permite que el bebé tome la iniciativa durante todo el proceso y utilice su instinto y sus habilidades. La alimentación sólida empieza cuando el bebé da muestras de ser capaz de comer solo, y va avanzando a su propio ritmo.
Así el lactante se sienta a la mesa con el resto de la familia, y participa cuando está preparado. Se le anima a experimentar con la comida en cuanto muestra interés, y se le permite cogerla con las manos. Esta comida se presenta en tamaños y formas que el bebé pueda manipular con facilidad, no en purés ni triturada. Se deja que el niño coma solo desde el principio, en lugar de alimentarle con cuchara por otra persona; y es él quien decide cuánto quiere comer y cuándo ampliar la variedad de alimentos. Seguirá tomando leche hasta que esté preparado para empezar a reducir las tomas.
Los bebés sanos son capaces de mamar del pecho de la madre solos, nada más nacer. Cuando llegan a los seis meses, pueden agarrar trozos de comida y llevárselos a la boca. Esto se conoce desde hace muchos años, sin embargo, ahora hay pruebas que demuestran que los bebés hasta esa edad no deberían ingerir ningún tipo de sólido. Y si con seis meses pueden ingerir sólidos, no es necesario que pasen por una etapa de comida triturada.

Pros y contras del Baby-Led Weaning

Son muchas más las ventajas que los inconvenientes de este método. Por eso, a continuación, pasamos a enumerar los pros y los contras.

Beneficios: 

  • Es divertido, es una experiencia agradable para la familia. Los bebés disfrutan comiendo alimentos nuevos y haciendo cosas por sí mismos. El hecho de que las primeras experiencias con la comida sean agradables favorece una actitud positiva ante la comida.
  • Es natural. Los niños están programados para experimentar (experimentan con la comida) y para explorar, y así aprenden.
  • Aprenden sobre los alimentos: sobre su textura, olor, sabor, aspecto, y las combinaciones de sabores.
  • Aprenden a comer con seguridad: el explorar los alimentos antes de metérselos en la boca enseña sobre lo que pueden masticar y no; y conocer diferentes texturas desde el principio, reduce las probabilidades de atragantamiento.
  • Aprenden sobre el mundo que les rodea, activan los cinco sentidos.
  • Desarrollan la coordinación visomotora, mejoran la motricidad fina, y la masticación.
  • Les aporta seguridad en sí mismos.
  • Confían en la comida, están más dispuestos a probar cosas nuevas, porque saben que podrán decidir si comerlas o no. Participan en la comida familiar, e imitan conductas.
  • Controlan el apetito, así las probabilidades de que coman demasiado disminuyen.
  • Mejora la alimentación, porque imitan la conducta de los padres (si esta es saludable).Y salud a largo plazo, sobre todo en los casos que siguen con lactancia materna durante más tiempo.
  • Las comidas son más sencillas, menos complicadas y es más barato. También es más fácil comer fuera de casa.

Inconvenientes:

  • La suciedad, aunque hay formas de prepararse para ello.
  • La preocupación de otras personas, que pueden mostrarse así ante el desconocimiento de este método.

¿Cómo funciona el Baby-Led Weaning?

Aprender a comer sólidos es una parte natural del desarrollo madurativo del lactante. Cuando alcanza la sedestación, el niño aumenta la movilidad y desarrolla nuevas habilidades. A los seis meses el lactante ha descubierto sus manos y pronto aprenderá a manipular objetos. Al principio se lo lleva todo a la boca, y con el paso del tiempo, coge los nuevos objetos, los inspecciona, los pasa de una mano a otra, los entrechoca, los deja caer y luego se los lleva a la boca. Su pinza tiene que pasar varias etapas, desde la pinza ulnar a la radial, y después a la elaborada con el índice y el pulgar. La madurez de la pinza también se valora por la rapidez con la que deja caer los objetos. Al principio es atáxico y sobrepasa los objetos, pero pronto es capaz de cogerlos con precisión. A los cuatro o cinco meses, los niños aproximan los labios al borde de una taza y pueden alimentarse más rápidamente que con un biberón; momento en el que empieza a desaparecer el reflejo de extrusión, por el que expulsan con la lengua cualquier cosa que se les introduzca en la boca excepto el pecho o el biberón. La masticación se inicia alrededor de los seismeses, momento en el que pueden iniciar a comer solos (independientemente de que tengan ya dientes o no, porque usan las encías, que les ayudan a morder y mascar). El uso de la cuchara no se adquiere hasta los 15 meses, de media; y sobre los dos años y medio y tres años manejan el tenedor y el cuchillo. Así alrededor de los seis meses, desarrollan un movimiento masticatorio, que junto con la capacidad de permanecer sentados por sí solos, promueve la deglución de trozos de comida mayores y espesos.

Existe miedo al atragantamiento, pero si el niño controla toda la comida que entra en su boca y está sentado con la espalda recta, el hecho de comer solo no aumenta la probabilidad, incluso la reduce. Pueden presentar arcadas al comer, que son movimientos espasmódicos que alejan de las vías respiratorias los trozos de comida demasiado grandes. El reflejo está en una zona de la lengua mucho más anterior que en los adultos, por lo que aparece con mucha facilidad y permite que los trozos de comida que lo activan están mucho más alejados de las vías respiratorias. Es probable que el reflejo de arcada sea un elemento fundamental para que aprendan a tratar la comida de un modo seguro. Al crecer el reflejo se va desplazando hacia atrás a lo largo de la lengua, y las arcadas no aparecen hasta que la comida ha llegado casi al final de la boca; a medida que retrocede va perdiendo efectividad como señal de alerta. En consecuencia, los bebés que no han podido experimentar con la comida desde el principio, pierden la oportunidad de utilizarlo para ayudarles a aprender a mantener la comida alejada de las vías respiratorias. El atragantamiento sucede cuando las vías respiratorias quedan parcial o totalmente bloqueadas. Cuando algo bloquea parcialmente las vías respiratorias el bebé empieza a toser de forma automática, para despejarla; la mayoría de las veces lo consigue; si el bloqueo es total, no puede toser y necesita que alguien retire lo que le está impidiendo respirar. Los bebés normales tienen un reflejo de tos muy eficiente, y siempre que están sentados y erguidos, o ligeramente inclinados hacia delante, lo mejor es no molestarles mientras despejan las vías respiratorias. Los factores que aumentan las probabilidades de que el niño se atragante son dos: que sea otra persona quien le mete la comida o la bebida en la boca, y la posición reclinada.

El desarrollo de preferencias por los alimentos se fundamenta en la exposición repetida a los alimentos nuevos, con el fin de superar la neofobia o rechazo a alimentos nuevos. Se necesitan entre 5 y 10 exposiciones a un nuevo alimento para que se aumente su apetencia hacia él; además que el lactante aprenda que la comida es segura y no le causa enfermedad, reduce ese rechazo inicial.
Cuando un bebé de seis meses se lleva comida a la boca, la motivación no tiene nada que ver con el hambre. Quieren imitar, y sienten curiosidad. Cuando logran coger algo nuevo, casi siempre se lo llevan a la boca para aprender y explorar; en consecuencia, con la comida hacen lo mismo que si fuera un juguete u otro objeto. Hasta que se lo introducen en la boca, no saben que es comestible o que tiene sabor. Si consiguen arrancar un trozo, lo masticarán con las encías, descubrirán su sabor y textura, pero es poco probable que se lo traguen, porque no saben; todavía no son capaces de mover la comida en la boca. El proceso por el que descubren que la comida puede saciarles es muy lento y gradual; entre los ocho meses y un año empiezan a relacionarlo con el hambre. Y hasta entonces no necesita realmente alimentos sólidos para obtener nutrientes.

Los bebés nacen con una reserva de nutrientes que empiezan a utilizarlos cuando nacen, pero los nutrientes que reciben de la leche materna garantizan que no se agoten. A partir de los seis meses de edad, ese equilibrio cambia y empiezan a necesitar gradualmente más nutrientes, y por ello necesitan algo más que una dieta exclusivamente a base de leche. El momento en que los bebés empiezan a necesitar cada vez más nutrientes coincide en el tiempo con el desarrollo gradual de las habilidades que les permiten comer solos.

Cómo empezar el método de Baby-Led Weaning

Hay que incluir al bebé a partir de los seis meses en todas las comidas familiares, siempre que no tenga hambre, no esté cansado ni de mal humor. Es importante que no tenga hambre porque la hora de la comida es una oportunidad para aprender y no para comer. Es una gran diferencia con el método tradicional; pero si el niño tiene hambre cuando se sienta en la mesa, no podrá disfrutar manipulando la comida, ni desarrollar las habilidades necesarias para comer solo. El sistema funciona mejor si él sigue recibiendo leche a demanda.
Cuando el lactante empieza a manipular comida hay que adoptar ciertas medidas de seguridad (por ejemplo, que no pueda caerse) y asegurarse de que está en una posición totalmente vertical.
Los alimentos que puede comer, como norma general, son los que come el resto de la familia, empezando con ingredientes naturales, tantos alimentos frescos como sea posible, y se cocina sin añadir sal ni azúcar. En el método tradicional existen guías de cómo ir introduciendo la alimentación sólida, incluso con instrucciones estrictas con el orden a seguir. Sin embargo, gran parte de esos consejos se remontan cuando lo habitual era empezar a dar sólidos con tres o cuatro meses; pero el sistema inmunológico y digestivo de un bebé de seis meses ya es mucho más maduro, por lo que, a no ser que haya historia familiar de alergia de alimentos, todas esas limitaciones son innecesarias.
Así el lactante debe comer comida nutritiva, no muy procesada, y sin sal ni azúcares añadidos; puede comer alimentos de todos los grupos principales, al menos una vez al día (aunque esto es menos importante al principio); y con amplia variedad durante la semana, teniendo la oportunidad de probar distintos sabores y texturas. Hay que tener en cuenta el desarrollo de las habilidades, en cuanto al tamaño y formas que puede asir.

Alimentos que hay que evitar:

  • Aquellos que, por su forma, presentan riesgo de atragantamiento. Por ejemplo, los frutos secos, hay que evitar los frutos secos enteros o a trozos grandes, hasta que el niño haya cumplido los 3 años de edad; hay que quitar el hueso de algunas frutas como las cerezas; y evitar el pescado con espinas.
  • La sal es perjudicial para el bebé, porque sus riñones aún no han madurado lo suficiente para procesarla. La sal es un potenciador de sabor, pero también se utiliza como conservante; por ello mucha sal está “oculta”, no la añadimos. Hasta el año de edad, no se debe ingerir más de 1 gramo de sal al día.
  • Controlar el azúcar. Muchos alimentos tienen azúcares añadidos, que endulzan pero no aportan nutrientes. También es perjudicial para los dientes.
  • Evitar, en la medida de lo posible, todos los aditivos y edulcorantes artificiales.
  • La miel se debe esperar a los 12 meses, porque es una fuente de botulismo.
  • El salvado y los productos con elevado contenido en fibra pueden irritar el tracto digestivo e interferir con la absorción de nutrientes esenciales.
  • No necesitan más líquidos que el agua y la leche.