Los profesionales de la salud suelen recomendar la práctica de natación o Pilates para la espalda, pero ¿qué es mejor? ¿Puede cualquier persona practicar natación o Pilates para la espalda? Si tú también tienes esta duda, sigue leyendo.

 

NATACIÓN O PILATES PARA LA ESPALDA, ¿qué es mejor?

 

En primer lugar debemos saber que no todos los estilos de natación ni de Pilates son buenos para la espalda. Ambas disciplinas tienen muchas modalidades y niveles y no todos son beneficiosos para los problemas de espalda. A continuación te asesoramos sobre qué actividad puede ser mejor en tu caso.

 

LO QUE DEBES SABER ANTES DE APUNTARTE

 

Sobre la natación:
  • No tener fobia al agua es un requisito indispensable.
  • Es preferible que el alumno esté familiarizado con el medio acuático. Tener una buena técnica de los estilos crol y espalda es una gran ayuda.
  • Es una buena opción si tienes otras lesiones que te dificultan o impiden realizar ejercicios con cargas o realizar movimientos como arrodillarte y sentarte en el suelo.
  • Las clases deben ser de natación terapéutica. En ellas no se nada únicamente, sino que además se realizan ejercicios con materiales de apoyo (tabla, pull boy, “churro”..). Incluso pueden realizarse en piscina poco profunda.

 

Sobre el Pilates para la espalda:
  • Es una actividad apta para alumnos con y sin experiencia en Pilates y el mundo del deporte o acondicionamiento físico en general.
  • Es preferible tener una movilidad global buena, que te permita al menos sentarse y levantarte del suelo.
  • Debes optar por clases de Pilates terapéutico, impartidas por profesionales especializados y con experiencia.
  • Recuerda que debes tener paciencia y entender que es una actividad terapéutica, no lúdica.
  • Pueden practicar Pilates para la espalda personas de cualquier edad y sexo. Destierra la idea de que es una actividad solo para mujeres a partir de cierta edad.

 

Consejos de una fisioterapeuta que practica natación y Pilates

 

  • Busca un centro especializado en la disciplina que vas a practicar. Es probable que no en todos los gimnasios o polideportivos oferten actividades adaptadas a ti.
  • Infórmales sobre tus lesiones. Llévales los resultados de las pruebas o los informes médicos para que valoren tu caso.
  • Cuéntales tus experiencias previas si has tenido contacto con la actividad.
  • Sé constante. Un mes no es suficiente para saber si la natación o Pilates son beneficiosos para ti.
  • Ten expectativas realistas. Ni la natación ni el Pilates son la panacea. Hay lesiones que nos acompañarán siempre y tendremos que aprender a convivir con ellas. Es posible que de forma esporádica tengas etapas de agudización en las que el dolor podrá incrementar.
  • Comunica al profesor tus dudas y tu estado de salud. Si tienes dificultad para realizar algún ejercicio o has experimentado un aumento de dolor, házselo saber.
  • Déjate asesorar. Puede que haya otras actividades que puedan complementar tus clases de natación o Pilates para la espalda. Los hipopresivos, por ejemplo, son una buena opción para los pacientes con hernias de disco.

 

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