Las tendinopatías o comúnmente llamadas tendinitis consisten en la inflamación de un tendón. Se clasifican según su zona de aparición:
- El daño se produce en el cuerpo del tendón.
- La lesión tiene lugar en la propia inserción del tendón al hueso.
- En la miotendinitis se lesiona la unión del músculo y el tendón.
- En la tenosinovitis es la vaina del tendón el área afectada.
- Y en la tenobursitis se inflama la bolsa serosa anexa (bolsa llana de líquido que protege distintas estructuras).
En raras ocasiones pueden ser provocadas por una infección. Y a veces la inflamación con derrame en el tendón puede derivar en la aparición de calcificaciones en el mismo.
Qué provoca una tendinitis
La causa más común de la tendinitis son movimientos repetitivos que crean microtraumatismos o agotamiento en la estructura tendinosa. También pueden causarlas impactos sobre la zona o sobreesfuerzos repentinos, como someter al tendón a cargas de peso excesivo para las cuales no está adaptado. Además, la alimentación también es un factor que condiciona la aparición y cronificación de la tendinitis. Una dieta alta en alimentos proinflamatorios puede generar una inflamación sistémica (la llamada inflamación crónica de bajo grado). Esto hace que las estructuras corporales se hagan más vulnerables.
Cómo prevenir una tendinitis
Durante la práctica deportiva se recomienda una adecuada hidratación para que el tendón no pierda sus propiedades de resistencia y elasticidad. El uso de un material deportivo adaptado a cada deportista puede reducir el riesgo de lesión del tendón (Ej: calzado, pala o raqueta…). También es importante realizar una buena planificación del entrenamiento, para que la sobrecarga sea progresiva.
Fuera de la práctica deportiva hay que cuidar la ergonomía de los gestos del día a día, para intentar evitar las repeticiones de los mismos, así como respetar la carga que nuestros tendones están preparados para soportar (Es estupendo que practiques ejercicios de fuerza, pero ten en cuenta tu nivel y tolerancia al esfuerzo).
Como pauta general, es aconsejable realizar ejercicios de movilización/calentamiento antes del ejercicio, o como rutina por ejemplo al levantarse por las mañanas o al irse a acostar. Adoptar una rutina de estiramientos o ejercicios de movillización es más sencillo si se asocia a momentos concretos del día (Ej: al lavarse los dientes o cuando te montas en un ascensor, etc).
Tratamiento de fisioterapia para curar una tendinitis
La tendinitis requiere una fase inicial de reposo relativo del tendón afectado, pero la clave del tratamiento de fisioterapia es ayudarte a recuperar la función del tendón.
Los fisioterapeutas empleamos diferentes herramientas para acompañarte en tu proceso de recuperación:
- El vendaje funcional o vendaje neuromuscular (kinesiotape) puede descargar la función del tendón para aumentar ese reposo y la sensación de confort.
- Tratamientos de electroterapia como la radiofrecuencia Indiba mejoran el entorno del tendón, drenando los desechos de la inflamación y favoreciendo que este reciba más flujo sanguíneo. Los tens y la inducción magnética modulan la intensidad del dolor para que el proceso sea más llevadero.
- Las técnicas de terapia manual como el masaje transverso profundo (ciryax) nos ayudan a restablecer la normalidad en las fibras del tendón. El masaje terapéutico nos permite normalizar el tono muscular.
- En los casos en los que existe calcificación en el tendón, las ondas de choque son la técnica más apropiada para reducirla y mejorar la sintomatología.
- La educación para la gestión del dolor, medidas de higiene postural y hábitos de vida así como la recomendación de ejercicios terapéuticos para el domicilio también forman parte esencial del tratamiento. Recuerda que es fundamental tu implicación en el proceso de rehabilitación para conseguir resultados satisfactorios y evitar las recidivas.


