Impactación fecal, ¿no sabéis lo que es? El Dr. Miguel Ángel nos ilustra dos ejemplos de su práctica médica, reales como la vida misma:

«Uno de tantos avisos que con frecuencia recibimos: señora de setenta años con fuerte dolor abdominal y que no puede desplazarse al ambulatorio. Llegas al domicilio, un cuarto piso sin ascensor, y te pasan a la habitación del paciente. Hay un olor nauseabundo que te limita la respiración profunda; pero al instante captas la escena y respiras con toda tranquilidad. Está desesperada por la incomodidad y los dolores que tiene. Se le nota malhumorada sobre la cama, sentada de lado y con molestias en el bajo vientre. Tan bajo vientre, que me señala el orificio anal. Se descubre la zona afectada que,  hasta los profanos conocen como región perianal, y la imagen es impactante. Su orificio es del tamaño de mi puño y está repleto de heces, de caca que chorrea un poquito. Siento herir sensibilidades, pero hay que seguir leyendo porque esto es tan real y sufrido como la vida misma. La conducta habitual en estos pacientes con este padecimiento, es pedir una ambulancia para que en el Hospital le hagan una extracción manual. Pero cada paciente es un mundo y la señora nada más verme me pidió reiteradamente, por favor, que le ayudara. Así que… «manos» a la obra. Me  coloqué mis guantes, pedí el «instrumental» a la familia que consistía en cuchara de madera, agua caliente, vaselina, toallas, etc, y con mucho cuidado y mucha calma le hice el trabajito.  Por momentos, todos nos partíamos de risa  con mis ocurrencias y las de los demás, y sobre todo cuando la paciente fue sintiendo alivio. Estaremos de acuerdo en que pocas cosas provocan tanta risa como estos temas escatológicos. La paciente quedó agradecidísima. Acto seguido a mi conductor y a mí nos dieron la hora de cena. No, no recuerdo lo que comimos aquella noche.

Otro caso muy parecido fue el de un paciente que llegó al Servicio de Urgencias de Federica Montseny. Si, si, también estuve aquí una larga temporada. Este señor se quejaba amargamente de un dolor anal por posible impactación fecal. El día anterior había tomado un contraste para una prueba radiológica y, cuando normalmente la sustancia se expulsa sin complicaciones, a él se le solidificó y se formó una verdadera bola de cemento del tamaño de una pelota de tenis. La enfermera, una gran profesional que recuerdo con mucho cariño, y un servidor nos pusimos en marcha sin protocolo de actuación. El instrumental más aparente, de las existencias que allí teníamos, era un cuchillo y un tenedor que utilizábamos para otros menesteres;   el bisturí y las pinzas era demasiado fino y arriesgado porque el paciente sentía molestias con nuestro procedimiento en una zona muy sensible. Nos agradeció infinitamente lo que hicimos y días después nos llevó unos pasteles del mismo tamaño.»

Lo que cuento y como lo cuento tendrá sus defectos, pero es absolutamente cierto. Con mis publicaciones intento entretener y a la vez ilustrar al lector. Mis enseñanzas son copia y pega, como se dice ahora, y pueden consultarse y ampliarse en internet al instante; antes había que tener los libros correspondientes. La impactación fecal es más frecuente en personas mayores que van adquiriendo una pereza intestinal, pero se pueden presentar a cualquier edad y la causa principal es el estreñimiento. Y aprovecho este caso para recordar que…

Los pilares básicos para prevenir el estreñimiento son tres:
  1. Ir todos los días al baño sin prisa, pero sin pausa; no se va a mirar el móvil, hasta hace poco era el tebeo o la revista.
  2. Beber abundante agua: dos a tres litros al día.
  3. Comer alimentos que dejan fibra: verduras, frutas, legumbres, etc…
  4. Y se nos olvidaba el ejercicio físico: moderado pero frecuente, estimula y bombea el tránsito intestinal.

Con el permiso de nuestro compañero hemos añadido el ejercicio físico que desde nuestra especialidad de fisioterapia nos parece fundamental, pues sin movimiento es difícil que el tránsito intestinal avance. Si estas situaciones se repiten pueden además provocar un rectocele, que a su vez puede facilitar que haya más episodios de impactación fecal, y así la bola de nieve ir aumentando hasta cronificarse. Con la ayuda de tu médico y la de tu fisioterapeuta puedes mejorar, te pueden orientar, pero al final es el paciente, uno mismo, el que tiene que tomar consciencia del problema y ser constante en sus rutinas.