El cáncer sigue siendo el fantasma que asusta a cualquier persona, de cualquier edad y de cualquier lugar. Y también sigue siendo un tabú contra el que debemos luchar. Tenemos que darle visibilidad y abordarlo con naturalidad porque, sí, a ti también te puede pasar. Y a mí, y a los que más quieres.

En este año 2018 he recibido dos noticias que me han conmovido y me han movido a escribir unas líneas en nuestro blog. Dos mujeres que tengo lejos y cerca han sido diagnosticadas con cáncer de mama y ello me ha hecho reflexionar.

Pienso que “la vida quiere vivir”, y ellas también. Y lo hacen, y lo van a seguir haciendo. Y quizá seamos los demás quienes vivimos con el miedo de verlas sufrir. Sinceramente, creo que no merece la pena buscar la razón por la que esto les ha ocurrido. Lo importante es que la medicina ha avanzado mucho en las últimas décadas, y además ellas cuentan con el mejor fármaco: el optimismo.


FISIOTERAPIA Y CÁNCER

Cuando empecé a estudiar Fisioterapia pensaba que curaría con mis manos a otras personas. Hace tiempo me di cuenta que eso raramente ocurre. A mi juicio, los fisioterapeutas simplemente damos estímulos al cuerpo para que se recupere, y aportamos también directrices para que sea el paciente quien, con su trabajo, le “eche una mano” a su cuerpo.

En definitiva, la Fisioterapia es mucho más de lo que la mayoría de las personas creen. Fisioterapia y cáncer van de la mano, pues con ella se pueden tratar algunas de las secuelas de las cirugías y otros tratamientos que se llevan a cabo en el ámbito oncológico.

En el Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid contamos con la Comisión de Fisioterapia en Pacientes Oncológicos y Cuidados Paliativos. Esta Comisión es un grupo de trabajo formado por varios fisioterapeutas especializados y sensibilizados con esta causa. Su misión es dar a conocer la figura del fisioterapeuta como un profesional sanitario más dentro de un grupo multidisciplinar cuyo objetivo final es ayudar al paciente a mejorar su calidad de vida y/o su recuperación.

 

Jeny y yo procuramos poner nuestro granito de arena en nuestra consulta de Fisioterapia. Con nuestras manos intentamos infundir ilusión, esperanza y sobretodo comprensión, que no COMPASIÓN. Y tú, seas fisioterapeuta o no, no le des la espalda a esta realidad y comparte con tu entorno este mensaje. Porque sí, a ti también te puede pasar. Y a mí, y a los que más quieres.

 

A mi prima Nuri y a mi compañera Conchi, dos catalanas que me han vuelto a abrir los ojos a esta realidad.

 

 

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